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Cómo desarrollar la empatía en niños de 0 a 6 años hacia los animales

Cómo desarrollar la empatía hacia los animales

¿Qué es la empatía?

En internet encontramos muchas definiciones sobre el significado de la empatía.

Nosotros para simplificarlo nos vamos a referir a ella como la capacidad de comprender y experimentar las intenciones, sentimientos y emociones de otra persona o ser vivo.

De ponernos en su situación y comprenderla sin perdernos a nosotros como nuestro centro.

La empatía es una gran cualidad de la inteligencia emocional, sin la cual nos resultaría bastante complicado vivir y convivir en sociedad. Además de trabajar y cooperar con las demás personas en todos los ámbitos: a nivel familiar, de relaciones personales, profesional, incluso de establecer relaciones con otras especies.

En resumen, sin esta cualidad difícilmente podríamos establecer vínculos satisfactorios y saludables con otros humanos o seres vivos.

Beneficios de la empatía

Son varias las ventajas que la valiosa capacidad de ponerse en el lugar de otra persona o ser vivo de la empatía nos aporta, entre los cuales:

1. Nos permite establecer relaciones interpersonales de calidad y consolidarlas en el tiempo.

2. Mejora la comunicación eficaz. La persona empática hace uso de la escucha activa, se centra en escuchar el diálogo de su interlocutor, sin juzgarlo y centrándose en comprenderlo de la mejor manera posible, aunque no comparta necesariamente su postura.

3. Al hacer uso de la escucha activa, la persona empática está abierta a nuevos puntos de vista e incluso a distintas perspectivas de una misma situación, por consiguiente, con frecuencia esta actitud de apertura hace que aprenda más.

4. Es más propensa a buscar el diálogo como solución a un conflicto.

5. Mejora la autoestima porque provoca un efecto positivo en los demás. Las personas empáticas suelen ser apreciadas por su capacidad de tener en cuenta a las otras personas o seres y por intentar buscar el beneficio de todas las partes implicadas, más allá del suyo propio.

7. Una actitud empática nos ayuda a experimentar con mayor frecuencia emociones positivas en la vida.

6. Nos permite desarrollar valores como el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la cooperación, la compasión y el amor hacia nosotros mismos y los demás.

¿Por qué es importante trabajar la empatía en la escuela?

A partir del final del primer ciclo de educación infantil, entre los 2 y los 3 años de edad, es cuando los niños y niñas empiezan a adquirir la capacidad de tener en cuenta un punto de vista distinto del suyo propio.

Por este motivo, importante que desde bien pequeños empecemos a fomentar en ellos los valores del respeto, la libertad, la justicia, la igualdad, la felicidad y el conocimiento, tal como expone Mª Carmen Díez Navarro en su libro «El piso de debajo de la escuela: Los afectos y las emociones en el día a día de la escuela infantil».

Para ello podemos inculcarles, desde que empiezan a tener cierta capacidad de razonamiento, una de las reglas de oro de la ética: «Trata a los demás como te gustaría que te trataran». 

¿Cómo mejorar la empatía en la escuela?

Una de las mejores formas de transmitir el valor de la empatía en niños de 0 a 6 años es mediante el ejemplo, pero también podemos realizar algunas actividades en casa o en el aula para desarrollarla.

Cinco actividades para trabajar la empatía de los niños

  1. Planificar la lectura de cuentos para trabajar la empatía infantil en clase.

Algunos ejemplos de cuentos sobre la empatía pensados para niños son: «Esto no es una selva», «Mi amigo extraterrestre», «Fred, el amigo imaginario», «La paloma necesita un baño», «Soy el mejor».

Y muchos otros cuentos infantiles donde se trabajen los valores de respeto, solidaridad, tolerancia, cooperación, entre otros.

2. El uso de títeres para trabajar la resolución de conflictos, es otra de las dinámicas para trabajar la empatía que podemos proponer en la escuela .

3. Aprovechar para debatir, razonar y trabajar juntos los dilemas que puedan presentarse en el día a día.

Un ejemplo valioso de cómo ser empático es el que nos enseña un maestro que es capaz de transformar la molesta irrupción de una araña en el aula, en una valiosa situación de aprendizaje de valores como el respeto, la tolerancia, la cooperación y la empatía para sus alumnos.

Esta hermosa experiencia la describe en el artículo «Dadles un salvar-arañas y cambiarán el mundo» de la sección «El caballo de Nietzsche» de el diario.es

4. Proponer juegos para trabajar el desarrollo de la empatía.

Por ejemplo, podemos proponer a los niños actividades para trabajar la empatía como jugar a representar mediante expresiones faciales y gestos corporales distintas emociones: alegría, tristeza, disgusto, asco, sorpresa, miedo, para luego reconocerlas.

Se pueden formar dos grupos: El primero realiza la teatralización y el segundo intenta averiguar la emoción representada. Luego se intercambian los roles para que todos experimenten los dos papeles.

5. Aplicar la técnica de la sorpresa de Ovide Decroly a una actividad de acercamiento y contacto con otros seres vivos, los animales, para fomentar en los niños y niñas la capacidad empática de ponerse en el lugar del animal.

Beneficios del respeto hacia los animales en niños

Desde la más tierna infancia, el ser humano se siente atraído por los animales.

Hay algo en los animales que nos atrae y nos motiva poderosamente, es lo que denominamos biofilia.

De hecho la biofilia, término que fue acuñado por Edward Osborne Wilson en su libro Biophilia publicado en 1984, alude a la conexión innata que el hombre siente hacia la naturaleza.

Este hecho se puede observar especialmente en los niños que, desde que empiezan a tener conciencia de su entorno, se sienten atraídos por otros seres vivos: árboles, plantas, insectos, gatos, perros.

Especialmente, con aquéllos más cercanos a ellos, con los que pueden establecer vínculos afectivos recíprocos.

Este contacto con los animales aporta numerosos beneficios para el desarrollo emocional saludable del niño (Robin y Ten Bensel, 1985), entre los cuales:

1.- Contribuye a aumentar su autoestima: el cuidado y el amor por un animal por parte del niño estimula su sentido de eficacia, cooperación y socialización. Todas ellas bases importantes para el desarrollo de la empatía. (George, 1999)

2.- El hecho de tener un animal a su cargo, al que cuidar y atender de forma continuada, ayuda a que el niño o niña aprenda a respetar otros seres vivos (George, 1999) y a comprender que pueden tener unas necesidades distintas a las suyas que también deben ser atendidas para garantizar su bienestar.

3.- Potencia actitudes y conductas de atención, cuidado, compañerismo, seguridad y diversión en las niñas y niños (Serpell, 1999).

4.- El vínculo afectivo cercano con una mascota le ayuda a desarrollar conductas prosociales – aquéllas que se realizan a favor del bienestar de los otros sin esperar recibir nada a cambio -, y a mejorar la empatía y la compasión animal.

En un estudio científico realizado por Vidovic en 1999 en 425 niñas y 401 niños de entre cuarto y octavo grado de primaria, se evidenció que aquellos niños y niñas con puntuaciones de apego hacia sus mascotas superiores a la media, mostraron puntuaciones más altas en las escalas de empatía y orientación prosocial que los niños que no eran propietarios de ninguna mascota.

Además, este estudio también aporta datos que evidencian que aquellos niñas y niños que reportaron mayores niveles de apego y amor a las mascotas, realizaban una evaluación de su clima familiar significativamente mejor que el de los niños y niñas con menor apego a sus mascotas.

¿Cómo nos puede ayudar el método global de Decroly a trabajar la empatía hacia los animales?

Ovidio Decroly ha sido considerado como el primer psicopedagogo en Europa.

Los principios psicopedagógicos del aprendizaje que desarrolló y las técnicas didácticas basadas en la psicología del desarrollo, siguen todavía vigentes en algunos planteamientos de la educación infantil actual.

Especialmente sus grandes contribuciones a la pedagogía: los centros de interés y el principio de globalización.

Decroly entendía que los niños captan la realidad de su entorno de forma global, no de forma analítica y aislada. Por lo que proponía enfrentar a las niñas y niños a situaciones complejas, con objetos reales y en situaciones reales.

Postula un método de enseñamiento-aprendizaje realmente activo que recoge los temas más significativos y que causan especial interés en los niños.

Desarrolló una pedagogia del interés, donde el desarrollo del niño o niña se da en un ambiente natural y a partir de sus intereses e inquietudes.

Por estos motivos, he considerado interesante plantear una actividad basada en el método Decroly con el objetivo de acercar los más pequeños a los animales de su entorno y potenciar en ellos el amor por los animales.

¿Cómo proponer una actividad para desarrollar el amor por los animales en los niños basada en el método Decroly?

La siguiente actividad que voy a presentar está pensada para trabajarla con niñas y niños de 3 a 4 años. 

Se organiza entorno a los tres procedimientos didácticos del método Decroly:

  • Observación: donde a través de la sensación y la percepción el niño entra en contacto directo con los animales.
  • Asociación: momento en el que relaciona las ideas que ha aprendido mediante la observación y la experiencia directa para compararlas, ordenarlas y establecer relaciones entre ellas.
  • Expresión concreta y abstracta: donde, en esta propuesta, plasma lo aprendido mediante la representación teatral.

Primer procedimiento: Observación, vamos a visitar una sociedad protectora de animales

Vamos a organizar una excursión con niñas y niños de 4 y 5 años a la sociedad protectora de animales que tengamos más cercana a la escuela o a casa.

Para ello, previamente contactaremos con los responsables de la asociación protectora de animales que hayamos elegido y les propondremos nuestra iniciativa, explicándoles el principal objetivo que pretendemos conseguir; acercar a los niños y niñas a los animales para que tomen conciencia de que son seres sintientes.

Una vez allí, organizaremos una pequeña ruta, con la ayuda de uno de los responsables de la asociación, para que los pequeños puedan observar e interactuar con los distintos animales: acariciarlos, darles de comer, ver cómo se comportan en un medio lo más cercano a su hábitat natural.

En una protectora de animales encontramos animales de varias especies; no solamente hay perros y gatos – que suelen ser las mascotas más habituales de los niños -, también hallarán cerdos, vacas, patos, caballos, etc.

De esta forma, les estamos dando la oportunidad de empezar a sentir cercanía y estrechar lazos con otros animales que no suelen estar presentes en nuestra vida diaria como seres vivos dignos de ser respetados y cuidados.

Aorovecharemos la ocasión para animar a los niños a que realicen al responsable de la protectora, todas las preguntas que tengan acerca de los animales con los que entren en contacto.

Desde cómo se llaman, cuál es su historia, cómo llegaron al centro, cuál es su comida favorita, cómo juegan.

Al personificar la historia de cada uno de ellos, pretendemos ayudar a los pequeños a sentir al animal como un ser cercano a él, como uno más.

También trabajaremos otros aspectos relacionados con las características más físicas de los animales: de qué color es cada animal, qué tamaño tienen en relación a ellos (por ejemplo, ¿cuántas manos mide un caballo, un perro, un cerdo, una vaca?), qué sonido emiten, cómo es su forma de moverse.

Mientras vayan descubriendo cada una de estas características, les ayudaremos a verbalizar sus descubrimientos en voz alta.

Segundo procedimiento: Asociación, de regreso al aula trabajamos a partir de las experiencias vividas

En el aula pasamos a evocar, organizar y trabajar todos los descubrimientos que hemos realizado.

En un primer momento, nos sentaremos en círculo y animaremos a cada uno de los niños y niñas a que expresen qué es lo que más les ha llamado la atención, qué cosas han descubierto de los animales que no sabían, cómo es cada animal, cómo se comportan.

Mientras los pequeños verbalizan su experiencia y comentan sus impresiones, nosotros como adultos o tutores iremos anotando cada aportación de los pequeños en distintas fichas en blanco para guardarlas, tras finalizar nuestra charla, en nuestro baúl de los descubrimientos.

Intentaremos hacer una pequeña representación gráfica de las distintas observaciones que han ido aportando.

A continuación, propondremos a cada niño o niña realizar su ficha de trabajo.

Para ello les animaremos a que elijan el animal que más les ha llamado la atención de la visita, con el fin de que lo representen gráficamente, junto con los aspectos que más les caracterizan: qué comen, dónde viven.

Una vez tengamos todas las fichas, los ordenaremos y clasificaremos en función de distintos criterios: de mayor a menor tamaño, según sean aves o mamíferos, etc., en un mural que colgaremos en el aula o en casa.

Tercer procedimiento: Expresión, concreta y abstracta.

En esta última fase vamos a realizar una pequeña representación teatral donde, con la guía y ayuda del educador o adulto, cada niño o niña elaborará una máscara del animal que más le haya cautivado durante la visita a la protectora.

En esta representación, cada pequeño interpretará el sonido característico del animal que ha elegido, su forma de caminar.

Y con la ayuda del adulto o educador, podemos recrear una pequeña historieta donde participen cada una de los animales, en la que fomentemos los valores del respeto de los unos a los otros, el cuidado, la cooperación, la solidaridad.

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