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Cómo hacer instrumentos musicales para niños

En este artículo te voy a mostrar cómo puedes crear dos instrumentos musicales con materiales reciclados con lo que los niños disfrutarán jugando. Y además, te voy a explicar la importancia que tiene la música para los niños y los beneficios que proporciona escucharla desde una edad temprana.

La importancia de la música para los niños

Los sonidos forman parte de nuestra vida, ya que todo cuerpo emite una vibración.

De hecho, desde que desarrollamos el sistema auditivo en la 24ª semana de gestación dentro del vientre materno, estamos rodeados de estímulos sonoros.

Aunque dentro de la madre el bebé todavía no oye con claridad los sonidos que proceden del exterior, sí que puede escuchar la música que oye su madre porque los sonidos que ella escucha se transmiten a través de su columna vertebral, en forma de vibración, hasta llegar al feto.

Por este motivo, la estimulación auditiva durante el embarazo influye durante el crecimiento del niño o niña. Por lo tanto, es recomendable que las madres escuchen música, canten o toquen algún instrumento durante el embarazo.

Cuando nacen, los niños ya vienen dotados con un sistema auditivo desarrollado que les permite sobrevivir y adaptarse a su entorno.

Entre otras cosas, al nacer son capaces de:

  • Escuchar y discriminar sonidos, lo que les permite captar los distintos matices de la voz de mamá, papá u otras personas.
  • Relacionarse y entenderse con otros adultos o iguales.
  • Sentirse vinculados al grupo al que pertenecen.
  • Detectar situaciones potencialmente peligrosas para ellos.

Los primeros sonidos que emiten son instintivos y no dependen de su voluntad pero a medida que van tomando consciencia de su capacidad para emitir sonidos o, posteriormente, actuar sobre otros objetos sonoros empiezan a producirlos voluntariamente.

Y así la niña o niño pasa de un lenguaje no inteligible con cierta entonación al preludio del lenguaje articulado y del lenguaje musical.

8 beneficios de la música para niños

En el ámbito de la educación infantil, maestros, pedagogos y educadores son conscientes de la importancia del uso de la música como un recurso que propicia el aprendizaje y la enseñanza de los hábitos cotidianos.

La música infantil constituye una valiosa herramienta para trabajar las habilidades sociales, los hábitos de higiene y las normas que van a permitir a la niña y al niño convivir en sociedad.

Gracias a la música, ya sea por medio de canciones o instrumentos, los niños desarrollan los siguientes hábitos y habilidades con sus consiguientes beneficios:

  • Hábitos de escucha y atención: por medio de la audición musical, los niños aprenden a poner voluntad en la escucha; a desarrollar la actitud de escuchar. Imprescindible en su socialización con adultos e iguales.
  • Desarrollo de la propia sensibilidad: la música despierta en cada niño un conjunto de emociones que le permiten aflorar su lado artístico por medio del canto, el baile y el dibujo, así como la conexión con su propia creatividad.
  • Exteriorizar y compartir sus estados anímicos: el hecho de participar en las distintas actividades musicales, permite que la niña o el niño entre en contacto con sus emociones, favoreciendo que les exprese por medio de la voz, el cuerpo y el juego. Al expresarse, cada niño se muestra, se da a conocer al grupo, creándose un sentimiento de acompañamiento, complicidad y respecto por el sentir de los otros.
  • Elaborar el sentimiento de pertenencia al grupo y favorecer el trabajo cooperativo: los cantos, bailes y representaciones colectivas no sólo favorecen que el niño entre en contacto consigo mismo, potenciando la introspección, sino que además facilitan el observar qué les pasa a los demás miembros del grupo cuando la actividad es compartida. Esta experiencia en grupo, les ayuda a sentirse uno más entre los otros, a integrarse y a disfrutar de estar en comunión con otros niños y niñas.
  • Desarrollar hábitos corporales de relajación, respiración y dicción: el habla y más aún el canto requieren por parte del niño de un complejo aprendizaje sobre el control de distintas partes de su cuerpo, especialmente del aparato fonador. En otras palabras, es necesario un conocimiento previo del cuerpo para conseguir la emisión de voz adecuada.
  • Conocimiento y respeto de los valores propios de la cultura de origen: cada cultura incorpora en su patrimonio un conjunto de canciones, sonidos y danzas que el niño aprende e identifica como suyos desde que los aprende en casa o en la escuela. De esta forma, el niño empieza a desarrollar un sentimiento de pertenencia e identidad al grupo cultural en el que se ha criado.
  • Atención a las indicaciones del adulto o educador: poco a poco, descubre que para que una actividad sea divertida, tenga sentido y sea exitosa es necesario prestar atención y cooperar con el grupo para que cada uno actúe cuando sea su turno.
  • Aprender el valor del silencio en las audiciones: para escuchar es necesario que haya silencio. El ritmo de una pieza musical está formado por el silencio y la combinación de sonidos. El silencio tiene un valor educativo primordial para iniciar cualquier actividad educativa. Consideramos que es importante educar a las niñas y niños en el silencio porque ayuda a la adquisición del sentido del orden y la disciplina, a valorar la calma y el autocontrol y a desarrollar la paciencia.

La experimentación con instrumentos musicales caseros

Todos los objetos que encuentra y que emiten sonido son objeto de investigación por parte del niño en su afán de descubrir las propiedades de los objetos de su entorno y sus posibilidades de actuación sobre ellos.

Ya desde los primeros meses de vida, los pequeños sienten fascinación por todo lo que suena.

En este ejercicio de investigación, realizan varios experimentos para probar de qué formas distintas puede sonar el objeto en función de cómo lo muevan: si pican el mismo tambor con fuerza o lo hacen suavemente, el instrumento sonará diferente.

Les encanta jugar a los contrastes con todo tipo de objetos sonoros, juguetes musicales o instrumentos musicales.

Sonidos agudos, graves, cortos, largos, intensos o débiles les permiten ir descubriendo, de forma instintiva, las distintas cualidades musicales: timbre, altura, duración y ritmo.

Para potenciar la investigación natural de los niños en el mundo de los sonidos, podemos poner a su alcance gran variedad de materiales:

  • Juguetes musicales sonoros: móviles, sonajeros, cajas de música, pilotas con un objeto que suena en su interior.
  • Utensilios caseros: ollas, botellas de vidrio, cucharas de metal y madera, copas de cristal.
  • Instrumentos musicales para niños, especialmente de percusión: campanas, triángulos, cajas chinas, tambores, platillos, xilófonos, entre muchos otros.
  • Instrumentos musicales caseros hechos en casa o la escuela a partir de materiales reciclados: maracas hechas con botes de yogur, ukeleles construidos con cajas y gomas elásticas, palos de lluvia elaborados a partir de tubos de cartón y legumbres.

Cómo hacer dos instrumentos musicales infantiles con materiales reciclados. Primer instrumento: tambor infantil reciclado

Los instrumentos más adecuados para niños y niñas de hasta seis años son los de percusión, porque el ritmo es más fácil de captar y seguir con éstos.

Así que nuestro primer instrumento para niños va ser un tambor hecho a partir de materiales, muchos de los cuales, podéis encontrar fácilmente en casa:

  • Una lata de aluminio que podemos conseguir de cualquier alimento tipo conserva y que será el cuerpo de nuestro tambor infantil.
  • Dos esferas de poliestireno: las podéis encontrar en la sección de manualidades de cualquier bazar.
  • Dos palos de madera largos tipo para pinchos.
  • Un globo: debe ser algo grande y resistente para que no se rompa con facilidad a la hora de usarlo de membrana y acoplarlo a la apertura de la lata.
  • Un pincel.
  • Pintura atóxica.
  • Tijeras.
  • Barra de pegar.
  • Cintas de colores: para decorar la lata.
  • Rotulador permanente: para marcar la parte del globo que vamos a recortar.

Comenzamos quitando la etiqueta adhesiva de la lata y luego cogemos el globo marcando con el rotulador una linea por encima de la parte por la que éste se hace más ancho, para cortarlo por la linea y quedarnos con la parte más ancha.

Colocamos la parte más ancha del globo que hemos cortado en la apertura de la lata, con cuidado para que la improvisada membrana que hemos creado quede tensa y haga el efecto percusor deseado.

Ahora vamos a crear nuestras dos baquetas: para ello clavamos cada esfera de poliestireno en la parte punzante de los palos de madera y pintamos cada esfera con pintura atóxica.

Ha llegado el momento de decorar el cuerpo de nuestro tambor, así que pasamos la barra de pegar por uno de los laterales de las cintas de colores. En mi caso he utilizado dos colores: el azul y el naranja pero podéis decorarlo con los colores que más os gusten y a vuestra manera.

Cubrimos toda el cuerpo del tambor infantil con las cintas de colores.

¡Y ya tenemos nuestro tambor infantil reciclado terminado!

Personalmente, he cubierto el cuerpo del tambor con unas letras magnéticas de goma Eva y he escrito el nombre del instrumento en él.

Aquí podéis ver el resultado:

Tambor infantil reciclado

Segundo instrumento musical: construimos una original flauta de pan para niños

Nuestro segundo instrumento musical es más adecuado para niños y niñas de 4 o 5 años porque, aunque se trata de un instrumento musical casero, es un instrumento melódico que ya requiere de un cierto dominio de la escala musical.

Con esto no quiero decir que no puedan utilizarlo niños más pequeños pero es posible que éstos se aburran antes que con un instrumento de percusión más acorde a su edad.

Una vez mencionado este aspecto, vamos a ver los materiales que necesitamos para hacer nuestra propia flauta para niños casera:

  • Un tubo de PVC de 2,5 metros. Podéis encontrarlo en cualquier ferretería. Nos va a servir para construir los distintos segmentos de nuestra flauta de pan: 1º de 34 cm, 2º de 30 cm., 3º de 28 cm., 4º de 25 cm., 5º de 23 cm., 6º de 21 cm, 7º de 18 cm., 8º de 17 cm., 9º de 15 cm., 10º de 13 cm, 11 ° de 12 cm.
  • Cinta métrica para medir los diferentes segmentos que marcaremos y cortaremos.
  • Rotulador permanente para marcarlos.
  • Un serrucho o utensilio adecuado para cortar a los segmentos de PVC.
  • Una lámina de vidrio para pulir los segmentos una vez cortados.
  • Pasta flexible atóxica que nos servirá para tapar los dos extremos de cada uno de los segmentos. En caso de no disponer, también podéis utilizar tapones de corcho que tendréis que cortar para que entren por cada uno de los extremos.
  • Cartón duro.
  • Cuerda de 1 o 2 centímetros de grosor y 8 o 9 metros de largo.

¡Nos ponemos manos a la obra!

Para empezar marcamos con el rotulador permanente el tubo de PVC de 3 metros en los distintos segmentos que os he comentado y con la ayuda de un serrucho u otro utensilio que tengáis al alcance, los cortáis.

Una vez cortados, los colocamos en orden: del más grande al más pequeño.

Limamos, con la lámina de papel de vidrio, cada uno de los dos extremos de todos los segmentos de PVC que hemos cortado.

Cómo hacer una flauta de pan para niños

Una vez ya tenemos limados todos los segmentos, vamos a tapar los extremos con pasta flexible atóxica para niños.

En mi caso, he formado bolas pequeñas para taparlos y los he dejado secar unos minutos al aire para que se endurezca la pasta.

Para el siguiente paso, es importante que consigamos un soporte horizontal lo suficientemente rígido como para empezar a atar los segmentos al soporte y entre ellos.

En mi caso, he utilizado dos láminas de cartón de 4×30 cm. No obstante, si podéis conseguir láminas de madera para maquetería, los segmentos de la flauta de pan os van a quedar más fijados.

Colocamos la primera lámina delante de nuestra futura flauta de pan y la segunda, detrás.

Para ayudar a pasar el hilo por los diferentes segmentos, he marcado unas pequeñas guías a cada lado del soporte.

A partir de aquí hacemos un nudo en el inicio del primer segmento, el más pequeño, y orientando la parte del tubo que está tapada hacia abajo, empezamos a ligar un segmento con el otro formando un crucigrama.

Para que los segmentos queden más sujetos entre ellos, podemos pasar nuevamente el hilo por encima del soporte y alternando: por encima del primer soporte por debajo del segundo.

Recomiendo utilizar una cuerda encerada y no demasiado gruesa de unos ocho a nueve metros de largo.

¡Y ya tenemos nuestra flauta de pan para niños a punto para estrenar!

Flauta de pan para niños

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